Cuba

El fin de semana pasado fue puente en Colombia, así que con Ana María (amiga del trabajo) decidimos armar un viajecito de 6 días a Cuba. Después de un largo viaje a través de Costa Rica y 3 horarios distintos, llegamos en la madrugada del viernes 27 de junio a la Habana. Dormimos unas cuantas horas y estuvimos listas para hacer el city tour matutino. El recorrido fue corto pero intenso, pasamos por todos los highlights en menos de 4 horas. Terminamos muertas de hambre y fuimos a almorzar a La Bodeguita del Medio. Qué delicia: ropa vieja, moros con cristianos, arroz con leche y mojitos!!!

En la tarde paseamos y en la noche fuimos al show del Hotel Nacional que no es el mejor de la Ciudad, pero sí el más típico.

Al otro día partimos hacia Varadero. En el camino paramos a tomar piñas coladas con un lindo paisaje de mar y pequeñas montañas verdes, el mirador más alto de Cuba.

Pasamos del sábado 28 de junio al martes 1 de julio por la madrugada en un Resort All Inclusive durmiendo, leyendo, comiendo, bebiendo, vegetando en la playa que es maravillosa!

Buenas impresiones:
- La gente es culta, muy estudiada. Tienen un español gramaticalmente muy correcto y hasta te corrigen al hablar. En los hoteles, la gente habla 5, 6 idiomas bastante bien y no exagero.
- Hay mucha gente dedicada a las Artes y las ejercen como profesión full time.
- La parte remodelada de la Habana es preciosa, aunque creo que podrían mochar un poco de ese presupuesto para reconstruir otras casas que se están cayendo (y están habitadas) o para evitar tanto hacinamiento.
- El contraste social es gigantesco, estés donde estés en el mundo, hay niveles. Sin embargo, la gente come y tiene techo, TODOS!
- Es un país que debes ver, de lo que cuenten, no alcanzas a captar lo impresionante y variado que es.
- La playa y el mar de Varadero son increíbles, aún comparando contra otros sitios del Caribe como San Martin, San Thomas, Puerto Rico o Cancún. Vale la pena contemplar esa belleza a cada instante!

Recomendaciones para este viaje:
- Llevar mucho cash en euros y cambiar de inicio unos $100 a $150 por persona lo más pronto a CUC (pesos cubanos convertibles), ya que:
1. Toda tarjeta de crédito que provenga de un banco relacionado con EU es rechazada (ej. mis 2 tarjetas de Banamex - Citi Group). Es mejor llevar una tarjeta de BBVA que es español, aunque tampoco te garantiza 100% que funcione. También puede ser del Banco de Asturias como la de un asturiano que conocimos allá, jajaja.
2. No hay cajeros automáticos (ATM, ATH o como quieran llamarlo) a la vista.
3. Por cambiar dólares cobran una comisión extra que por los euros no. Además de que en la calle las monedas no cubanas, literalmente NO valen, sólo aceptan CUC’s.
4. Convirtiendo los precios a dólares, la comida de la Bodeguita del Medio nos costó casi $20, una botella de agua de 500 ml o una lata de refresco cuestan $2 y un helado Nestlé casi $2.5. Es carísimo!!!

- Chicas, ropa tapadita, aunque haga harto calor en la Habana porque a los hombres además de directos, de menos les quedan todos estos adjetivos: nacos, guarros, ordinarios, albureros y burdos.

- Ir con con la idea de que vas a un país socialista, donde el servicio no hace la diferencia, donde a nadie le va a importar si da o no un valor agregado al cliente y las costumbres a las que uno está habituado en el cómodo mundo capitalista, no existen. Esto evitará muchos shocks en medio del viaje, se los aseguro!

- Hablar, hablar, hablar con tu(s) compañero(s) de viaje para evitar preguntas incómodas en taxis, restaurantes y esperas de cualquier tipo (todos empiezan por preguntarte de dónde eres y de allí no paran).

- Mentalísense para las Cubas con Habana Club y TuKola o TuKola de dieta, ya que son escasas la Coca Cola, Diet Coke y ni pensar que encontrarán Coca Cola Zero y otro ron.

- Todas las preguntas de cómo vive alguien bajo el Régimen de los Castro, resuélvelas por Internet antes de llegar, ya que los guías están cuidadosamente entrenados para responder las preguntas de manera capciosa y ni les cuento que uno entiende la mitad en su español sin consonantes a mil por hora.

Debo añadir que en mi carencia de recursos por el tipo de cambio y el miedo a quedarnos sin dinero no pude comprar recuerditos para nadie, se las debo!

Pronto anexo algunas fotos a otro post. Mientras tanto, los curiosos puedes verlas en Flickr.

Visita Express a Colombia I

Tiene un rato que regresamos de Cartagena, pero la verdad es que no me había dado el tiempo de escribir de nuestro viajecillo. Para no resumir la experiencia completa en una palabra prefiero contarlo paso a paso… la palabra resumen vendrá al final.

Yo salí de México el miércoles 30 de abril a las 5 de la tarde (10 minutos después de planeado el despegue estábamos dejando la terminal, entonces creo que despegamos 5:20) para lo cual había que tenido que salir corriendo de la oficina a la 1:15. Para los que no están enterados de los últimos motivos del caos vial en la Ciudad de la Esperanza (o bien no viven aquí o no escuchan las noticias locales) pero resulta que están reencarpetando el Circuito Interior, empezando justo en el tramo que va de Viaducto a Oceanía (es decir… frente al aeropuerto) por lo que la zona está hecha un nudo irreal. Como ejemplo, el lunes cuando llevé a Jimena al aeropuerto para llegar a las 5:30 de la mañana hicimos más de media hora en ese tramo de menos de 500 metros)

Ya en Colombia, me fue a recibir al Aeropuerto mi Mapache y pasamos directo por nuestros amigos de la escalada a los Nevados (My, Oscar, Carlos y su novia) para ir a cenar a Andrés Carne de Res. La verdad es que el lugar es todo un show… vale la pena ir a echar unos alcoholes y a cenar en ocasiones especiales. El lugar no es muy caro pero tampoco es un regalo y la observar toda la dinámica del lugar bien vale la pena el precio. Al terminar la cena y los alcoholitos yo ya no podía de sueño, me quedé dormido a los 5 minutos de estar en la camioneta entonces ya ni me pude despedir de ellos (otra vez perdón)

Al día siguiente Jime quería de principio levantarse a las 9 para aprovechar el día. Yo le pedí de favor que lo que quería era descansar y estar el día tranquilo con ella, al fin salíamos a Cartagena hasta en la noche. Por suerte me dio gusto Mapachito y estuvimos echando la flojera toda la mañana en su depa nuevo, luego salimos a caminar por Bogotá y llegamos hasta la “Zona T” a comer en un restaurante italiano bien bueno. Paseamos un rato por el parque de la 93, fuimos de compras por un paragüas que jamás encontramos, un cafecito en Juan Valdéz y de retache al depa. Como es costumbre llegamos corriendo a hacer maletas para irnos al “Puente Aereo” (resulta que la parte nacional tiene dos partes… una para Avianca y otra para todas las demás aerolíneas. La de Avianca es el Puente Aereo)

Después de registrarnos y obtener nuestros pasabordos tonteamos un rato en el aeropuerto, me compré unos lentes obscuros porque los otros se me olvidaron y partimos rumbo a Cartagena con, al menos de mi parte, bastantes expectativas del lugar…

Al llegar a Cartagena fuimos directo a nuestro Hotel para hacer check in, revisar qué tan bueno estaba el paquete que habíamos comprado, cenar un poco y luego salir por unas chelas. Pero al llegar al hotel comenzó el declive. El hotel resultó ser una pocilga de primera, mientras desempacábamos maté 3 cucarachas, la recepción tiene un olor a baño público super desagradable, los cuartos están feísimos y sobre todo está bien caro (más de 100 dólares la noche) Pasamos al restaurant donde había de cenar arroz, patacones y sobrebarriga. Comimos un poco, ya que la comida no estaba buena y nos dirigimos a La Vitrola el lugar que más nos habían recomendado en Cartagena (por muchísimos lados)

Resultó que fue un error hacer caso a las recomendaciones, el lugar está realmente bonito y la carta parecía muy apatecible con una slavedad todos los platos tenían mariscos menos una entrada de jamón serrano y quesos. ¿El problema? Si mapache prueba cualquier marisco acabaríamos en el hospital y pues no es lo que uno quiere de vacaciones ¿no?

Así pues nos tomamos 3 mojitos (1 Jime y 2 yo) y pedimos nuestra entrada. Al ordenar la mesera nos vio con una cara de “pinches jodidos” que sólo le faltó escupirnos para hacerlo más evidente. Ahora cuando llegó nuestro plato se nos cayó la cara: Dos rebanadas de jamón y 2 pedazos de queso por 175 pesos!!! Nos tapamos la muela y nos fuimos a caminar un rato, con un mal sabor de boca por el trato de Cartagena, lo caro del lugar y sobre todo lo aprovechados que son con los turistas. Y no pudimos más que comprobarlo en los dos siguientes días que estuvimos en Cartagena.

El Nevado del Ruiz

El viaje completo a los Nevados tenía un objetivo muy claro: La cumbre del Nevado del Ruiz a 5,300 msnm (aunque luego nos enteramos que a los poco experimentados sólo nos dejan subiar a 5,100 msnm).

Debido a cambios inesperados en el programa, fuimos hacia allá en el segundo día de viaje.

Mentiría si les dijera que llegar allá arriba no fue difícil. En realidad es cuestión de mantener 3 cosas:

1.- Ritmo: La clave más importante es hacer alto cuantas veces lo necesites. Aunque hayas dado 3 pasos desde la última parada… El cuerpo presenta muchas reacciones y hay que aprender a manejarlas en el camino. De pronto cominza uno a pensar que así jamás llegará, pero entonces viene el siguiente consejo…
2.- Paciencia: la meta está lejos, pero mientras continúes subiendo, llegas. Además, psicilógicamente sientes que llevas mucho tiempo en la labor, pero finalmente no es tanto.
3.- Equipo básico:Durante el acenso se trata de tomar agua en tragos pequeños y calentándola en la boca, echarse bloqueador cada que te acuerdas y mantener los lentes oscuros frente a los ojos. Y llegando, a comer calorías!

Subiendo al Nevado del Ruiz

Casi al comienzo

El mejor premio allá arriba fue la nieve, el paisaje y un delicioso raspado que nos preparamos con Gatorade y Lecherita! A gloria supo eso!

nacho comiendo raspado de nieve

Comiendo raspado

Vista hacia el Nevado En la nieve
Qué manera de recibir la primavera!

Llegando a la montaña

Huevos con arepa sumergidos en extra mantequilla, aguapanela hirviendo, té de coca con canela, Milo (porque no es culaquier chocolate), Lecheritas, chocolatinas Jet, maní… Todos son excelentes remedios para ir aminorando los efectos que causan en el cuerpo los cambios drásticos, que en nuestro caso fueron de +30 a 0°C y de 200 a 4,900 msnm en menos de 24 hrs. Y sin dormir bien, bueno ya ni hablar!

Llegando al “Refugio del Chalet Rojo” comenzamos a armar el campamento, lo cual distó de ser fácil con las manos entumidas o con guantes (cualquiera de las 2 alternativas posibles te inhabilita la mitad de las facultades). Terminando nos trepamos todos al transporte para hacer nuestro primer ascenso. El objetivo fue el Cráter de la Olleta a 4,900 msnm. Nosotros ya estábamos a 4,600 cuando empezamos ¿qué podían ser 300 metros más? Pues es un resto!!!

Para empezar hay que dejar claro que uno no ha terminado de adaptarse a la altura donde está, cuando ya empieza a subir más. Dado que es un cráter, lo que lo rodea es tierra con ceniza volcánica, perfecta para hundirse y perder equilibrio casi con cada paso. Para colmo: empinado! Y por más que uno sube, no se ve el objetivo final porque está lleno de bruma. Igual somos confiados y creímos plenamente que siguiendo los pasos del guía llegaríamos (sólo a un ritmo 3 veces más lento, por supuesto).

Una de tantas pausas Nacho tomando aire

El ascenso al Cráter de la Olleta

A medida que uno “avanza”, claramente siente cómo el corazón busca una salida del pecho a cada latido, los pulmones se vuelven planos, como si tuvieran relleno sólido, no aire, y el estómago se siente tan vacío que provoca naúseas. Aún así, Nacho y yo jamás dejamos nada a la mitad, así que con mucho esfuerzo llegamos. Definitivamente valió la pena. La vista a cualquiera de los lados, es espectacular desde allá arriba!

Al borde del cráter

Nacho a punto de morir de cansancio

En el Cráter de la Olleta

La subida demoró como 1 hora y media y la bajada unos 15 minutos. Así es la vida, hay tramos más fáciles que otros!

Después de eso, no pudimos hacer nada más. La energía que uno gasta parece irrecuperable. Comes, duermes, comes, duermes y sigues con falta de alimento y descanso. De cualquier manera fue una excelente preparación porque al otro día iríamos 200 metros más alto y ya les conté que no es como caminarlos…

Rush y cambios

El vuelo que tomamos para regresar de Leticia a Bogotá se retrasó. La verdad no es raro que esto suceda en Colombia, pero yo rogaba que fuéramos la excepción y no sucedió. Para muchos de los pasajeros ha de haber significado llegar un poco más tarde a casa, pero para nosotros derivó en un rush peliculesco para “cambiar de viaje”.

Resulta que la lista para acampar en los Nevados llegó a mi cuenta de mail mientras estábamos incomunicados en la Selva. Por tanto, yo no había respondido de que lo recibí y amablemente una de las organizadoras me llamó para dictarmela por la mañana. Entre eso hubo 3 advertencias muy claras (que además agradecimos mucho finalmente):

1. Lleven ropa adecuada para temperaturas de -8°C a +8°C, por ningún motivo jeans.
2. No olviden el aislante para poner bajo la bolsa de dormir.
3. El equipaje debe ir TODO dentro de bolsas plásticas.

Cuando colgué y repasé la lista con Nacho nos percatamos de algunos sutiles detalles:

1. Cómo que NO jeans??? Dado que en el Amazonas tampoco los recomiendan, no teníamos ningún otro pantalón limpio. Y creanme que en la selva uno se ensucia. Ahora resulta que teníamos que llevar casi la misma ropa que usamos en el clima de 30°C y subiendo!
2. Ais-lan-te… “Piensa Jimena en tooodas las tiendas que has visto en Bogotá! Dónde hay equipo de acampar y que por favor no sea la tienda donde pretendían venderte las botas de USD$200…”
3. Ziplocs y bolsas de basura son un básico para acampar, pero cuando uno no cocina, no almacena y menos aún limpia, esas cosas no existen en su casa.

Pucha! (dicen lo colombianos) ahora sí teníamos que encontrar todo eso y empacar en menos de 2 hrs para estar a tiempo en la salida del siguiente viaje. Buscamos un rato, pero no encomtramos un sitio donde la ropa estuviera limpia en el tiempo que disponíamos, así que nos metimos a las 3 tiendas que quedaban abiertas cerca de las 7:00 pm en víspera de los Días Santos y nos surtimos de pantalones adecuados. De allí salimos disparados a un almacén de diversas curiosidades para el hogar donde en uno de mis días de nada que hacer recordaba haber visto cosas de camping. Finalmente fuimos al súper a comprar bolsas plásticas surtidas y algo de comida.

De nuevo, estos son gajes de los viajes!

Debidamente armados, salimos por la noche hacia Los Nevados. En el camino pasamos por climas de toda clase, fuimos montaña arriba y montaña abajo demasiadas veces para poder contarlas y finalmente, después de casi 7 hrs llegamos a nuestro destino…

Tabatinga

Terminando nuestro día en la Isla de los Micos, “cogimos el rápido de la tarde” para llegar a Leticia y transportarnos a Tabatinga, Brasil, donde pasamos la tercera noche en el Amazonas. Paseamos un poco para encontrar un lugar donde cenar y al otro día para conocer por la mañana. Francamente, no es una ciudad bonita, pero nos pareció folklorica en varios sentidos, por ejemplo esta foto…

Mercado

“Buen día! Quiere usted plátano o banana?” Ja, ahora adivinen qué comíamos tooodo el día por allá

El miércoles 19 de marzo tomamos el avión de regreso Leticia - Bogotá para emprender el viaje a nuestro segundo destino: Los Nevados.

Tercer día en el Amazonas

De nuevo madrugamos para salir de la Casa Flotante a nuestro siguiente destino que fue la Isla de los Micos, donde participamos en todas las actividades que se pueden realizar en el lugar.

Empezamos por el Canopy o Tirolesa. Esta Reserva cuenta con tres plataformas a 30, 25 y 18 metros de altura. Para subir a la primera es por medio de cuerda, lo cual Nacho logró espectacularmente y yo pedí que mejor me jalaran por polea porque pintaba para desastre la incomodidad que sentía con el arnés al subir. Para mí fue muy emocionante hacer canopy en la selva que nunca me había tocado y para Nacho fue toda una nueva experiencia eso de “volar” de árbol en árbol.

En la plataforma Llegando a la plataforma

De árbol en árbol

Después hicimos el recorrido para ver a los monos fraile que pueblan la isla, hicimos un viaje en canoa para ver las victorias regias y luego una caminata corta por la selva.

Mico Saltando

Nacho - mono Monitos en la cara

Los micos juguetones

Victoria Regia

Victoria Regia

Segundo día en el Amazonas

Desmañanados, pero muy bien desayunados, partimos poco antes de las 8:00 am hacia la población indígena de Valencia sobre el lado Colombiano del Amazonas. Allí nos recibió Gabriel, quien es el “alcalde” representante de las 24 familias Ticuna que viven allí, para llevarnos a una caminata de casi 4 hrs por la selva. Aprendimos mucho del paisaje y de las culturas aledañas al Río.

Las flores tropicales

Rana Verde

Algo de flora y fauna de la selva

La vista hacia el Perú

Perú - el otro lado

Pasamos varias poblaciones hasta llegar a Puerto Nariño, donde nos dimos un merecido descanso. El recorrido estuvo muy lindo, pero definitivamente es tenaz soportar a la vez la humedad, el sol y el terreno. Nacho casi se raja a tres cuartos del camino!

Después del almuerzo

Jugando

Puerto Nariño a 2 horas distintas del día

De allí partimos hacia el Lago Tarapoto, donde normalemente se pueden ver delfines rosados, grises y a veces hasta manatíes, pero empezó a llover tan fuerte que no salieron. Lo bueno es que de regreso a la Casa Flotante vimos varios delfines grises y durante la tarde se dejaron ver muchos rosados.

Lago Tarapoto

En el Lago Tarapoto con la nube de lluvia avanzando rápidamente hacia nosotros

Luego, me tardé mucho en convencer a Nacho, pero finalmente accedió a que nadáramos en el Amazonas. Hasta donde vimos, fuera de que hay unos cambios de temperatura fuertes por las corrientes, no hay mucho de qué preocuparse allá adentro mientras sea de día, no traigas sangre a flor de piel y que te pongas traje de baño porque hay varias historias de terror de la gente que se ha metido desnuda.

Más tarde emprendimos el viaje con la balsa para adentrarnos más en la selva por el Río Amacayacu, donde pasaríamos la noche, que por cierto estuvo llena de ruidos aún más intensos.

Jime en la hamaca frente a Nacho Nacho en la hamaca frente a Jime

Desacansando en movimiento

Vista mientras navegamos

Vista navegando desde la hamaca

Primer día en el Amazonas

Después de instalarnos, nuestra primera actividad turística en el Amazonas, fue ir al Parque Nacional Natural Amacayacu. Después de degustar un almuerzo típico de la región, nos dirigimos a conocer el Parque y abordar una pequeña balsa que nos llevó entre la selva inhundada al Dosel.

Navegando entre la selva

Navegando en medio de la Selva

Un dosel es una platforma a 25 - 30 metros de altura sobre la selva, desde la cual uno alcanza a admirar todo lo que habita en “el techo de la selva”. En este caso las plataformas están sobre ceibas, que son los árboles más altos de la selva y además muy robustos, de aprox 300 años de vida.

Jime en la primera plataforma del Dosel

Vista desde el Dosel

Nacho rappeleando El puente colgante

De la primera plataforma a la segunda se cruza a través de un puente de 65 metros de longitud a más de 20 metros de altura al que se llega bajando por rappel

Jime rappeleando

Y de la segunda plataforma bajamos rappeleando en semi caída libre

Saliendo del Parque regresamos a la Casa Flotante y más tarde salimos a ver el atardecer en el Amazonas. Indescriptible, las fotos hablan por sí mismas!

Atardecer Amazonas

Atardecer Amazonas

Atardecer en el Amazonas

Después de un agitado día, nos sentamos a la mesa a disfrutar de la exquisita comida que nos preparó el chef Alberto y salimos a maravillarnos con el brillo de las estrellas y el concierto de ruidos en la oscuridad de la selva.

Cielo Estrellado

Cielo estrellado

Arrivo al Amazonas

Después de vivir uno de los más largos vuelos que se pueden hacer dentro del territorio colombiano, llegamos pasadas las 8:00 am de Bogotá a Leticia. Esta Ciudad se caracteriza por ser la frontera de 3 países (Colombia, Brasil y Perú), ser el punto más al sur de Colombia, estar al pie del Río Amazonas y ser la cápital del departamento colombiano que lleva el nombre de Amazonas también.

Leticia en Colombia

Leticia en el mapa de Colombia

El Aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo (internacional porque llegan vuelos del Perú) no es precisamente grande y la operación es algo lenta para recibir tan pocos vuelos en un día, pero de vacaciones uno aguanta más cosas. Nacho y yo fuimos muy, pero muy pacientes esperando nuestras maletas hasta que nos dimos cuenta que definitivamente no habían llegado. Aerorepública las había dejado para el siguiente vuelo porque se les fue el sistema en Bogotá y no ubicaron a dónde debían ir en el momento indicado. Un par de palabras semi drásticas (aunque a la señorita del counter le han de haber sonado fuertes) y quedó todo arreglado para que nos mandaran las maletas hasta donde nos hospedaríamos cuando llegaran en el próximo vuelo. “Gajes de los viajes” fue nuestro lema para estas cosas y lo seguiré repitiendo, ya verán…

Leonardo, el guía que nos orientó en nuestros momentos de tierra, nos indicó que debíamos esperar a que dieran las 10:00 am “para coger el rápido”. Para entretenernos, nos llevó al tan famoso Decameron Decalodge Ticuna. Es un hotel lindo, pero todavía no ubicamos por qué la fama y menos aún por qué los precios tan altos.

Poco antes de las 10:00 am recorrimos algunas calles y llegamos al muelle donde aprendimos qué es “coger el rápido”. Resulta que las lanchas de alta velocidad salen sólo 3 veces al día de Leticia hasta el último puerto de Colombia sobre el Amazonas y de no tomar este medio de transporte el recorrido puede ser 3 a 5 veces más lento dependiendo el motor de la lancha.

Muelle Leticia

Muelle de Leticia

Así partimos hacia la Casa Flotante. El recorrido por el Amazonas para llegar duró unas 2 horas con paisajes impresionantes, sobre todo cuando uno nunca ha visto la extensión, el color y la diversidad de paisajes del Amazonas.

Parada en una población

Paisaje Amazonas

Ganado

Viaje en “rápido”

Cuando por fin llegamos, no podíamos creer nuestra suerte. Por la peripecia que fue armar un viaje a este exótico destino, habíamos ido a dar con una casa que está construida sobre una balsa, que se mueve por el Río Amacayacu en temporada alta y por el Amazonas en temporada baja, que tiene todos los servicios de un hotel 5 estrellas con 3 personas dando un increíble servicio y lo más impresionante de todo: era sólo para nosotros por 2 días!!! Un lugar cómodo y acogedor, diseñado con todos los detalles para disfrutar el Río y la Selva de cerca. No lo habíamos imaginado así, pero les aseguro que es los mejor para una luna de miel en el paraíso…

Casa Flotante

La casa flotante desde el río

Interior casa flotante Jime en la Casa Flotante

El interior de la casa flotante